Eduardo Delgado Torres nace en 1959 en Sucúa, Morona Santiago, proviene de una familia de agricultores. A los 14 años decide viajar a Cuenca, donde inicia su acercamiento al sacerdocio.

Se convierte en un sacerdote salesiano, que al mismo tiempo que estudia teología y filosofía, observa y se sensibiliza frente a la pobreza, a la marginación y a la injusticia de aquellos sectores con los que trabaja por su vocación. Desde aquí, desde los pobres y la búsqueda de la justicia social, empieza a luchar por la construcción de una nueva sociedad, donde predominan como valores fundamentales: el amor, la paz, la justicia y la solidaridad.
Los principios de la teología de la liberación se ven reflejados en sus actitudes cotidianas de servicio a los y las demás, desde el estilo de vida que elige y que rige por el principio básico de esta teología, que es la opción preferencial de Dios por los pobres. El los y las acompaña con ternura, fuerza y alegría desde el púlpito y las eucaristías pero también desde el quehacer práctico de proyectos sociales, que no solo mejoren la calidad de vida de las y los empobrecidos, sino que además significan un proceso de liberación y equidad para crecer en humanidad y alcanzar una vida más digna.
Dentro de los varios proyectos sociales que realiza, hay que resaltar el de “La Caleta”, donde trabaja con niños y niñas de la calle. Eduardo Delgado asume la dirección de este albergue y lo transforma en un hogar, donde se comparte alimentación, cama, oficio, alegría, afecto y compromiso. Era parte de su rutina, salir en las madrugadas frías de Quito a recoger a niños y niñas que se drogaban en las veredas y parques para olvidar su escasez, escasez de todo tipo.
Posteriormente, es nombrado Pro-rector de la Universidad Salesiana de Quito y sigue manteniendo el proyecto de los niños y niñas a través de la fundación PAN. Y luego Decano de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la misma Universidad.
Pero en el transcurso de los años, Eduardo Delgado no sólo se ha formado académicamente a través de estudios en Psicología Educativa, Pedagogía, Sociología. Economía, etc., sino que también su sensibilidad social y sed de justicia han ido creciendo desde su lectura de la realidad en cada mirada del niño, de la niña, de los hombres y mujeres que conoce.
En este período ocurre el levantamiento indígena, quienes le solicitan que les permita ocupar las instalaciones de la Universidad para el descanso y refugio de niños y mujeres; el, coherente con su compromiso, accede y se involucra en esta lucha. Esta actitud de valentía y fidelidad a sus principios, que se refleja además en sus declaraciones públicas, provoca llamados de atención al interior de la Iglesia, de aquellos que no comparten este compromiso.
Eduardo Delgado, a estas alturas, ya es un revolucionario, es decir, es un hombre que tiene lucidez y pasión por un cambio, por una transformación, tiene el anhelo de ver un Ecuador diferente, con justicia, con igualdad. Eduardo Delgado, ya es también un radical, es decir, ya sabe que este cambio, esta transformación, debe ser profunda, desde las raíces, en paz y con ternura. Decide no callarse, no silenciarse, decide una vez más ser y seguir siendo coherente, con el Jesucristo que ha descubierto tiempo atrás como compañero de los pobres, con ese Jesucristo que no quiso venderse y por eso fue a la cruz. Decide ser y seguir siendo coherente consigo mismo. Decide optar por dejar la iglesia como institución, dejar su ministerio institucional y realizarlo desde otros púlpitos y nuevos escenarios: la calle, las veredas, las plazas.
En el 2004 es invitado a ser parte de la Campaña Nacional Ecuador Decide, en lucha contra el TLC. Ejerce por casi tres años la vocería y recorre el país junto a otras compañeras y compañeros alertando sobre la amenaza que representa el TLC para el país entero y sobre todo para los más pobres. Hoy permanece como miembro de Ecuador Decide.
Junto a los trabajadores petroleros y con el apoyo de los movimientos sociales y amplios sectores poblacionales, lucho por la caducidad del contrato con la OXI y hoy junto a esos mismos sectores lucha por la caducidad del contrato con PETROBRAS, y por la nulidad de la adjudicación de la banda los 1900 mgz, para rescatar para el pueblo un bien importante para las telecomunicaciones.
Participa junto a organizaciones populares, movimientos sociales y ciudadanos, que ven con preocupación como la partidocracia corrupta ha llevado a una profunda crisis económica y política al Ecuador, levantan la consigna de ilegitimación del Congreso y se lanza la campaña del “VOTO NULO” en las últimas elecciones de Diputados y la exigencia de que se convoque a una ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE CON PLENOS PODERES.
Desde el anhelo honesto del cambio profundo y desde la visión de Eduardo Delgado, el –quehacer político-, considerado como la vocación de servir a los demás, como la búsqueda del bien común, es un camino para lograrlo.
Desde hace poco más de un año lidera el Movimiento políticos “Gente Común”. En el marco de la Asamblea Nacional Constituyente, se conforma el “POLO DEMOCRATICO” LISTAS 50, que aglutina a varios sectores del país, ciudadanas y ciudadanas y que está participando con candidatos nacionales y provinciales para la Asamblea Nacional Constituyente, teniendo como candidato nacional principal a Eduardo Delgado, a sus valores y principios, a sus ideas prácticas y lúcidas para iniciar la transformación con esperanza, con todas y con todos, para edificar una Patria del tamaño de nuestros sueños.